Cada 26 de octubre, Uruguay celebra el Día Nacional del Enólogo, una jornada dedicada a quienes transforman el fruto de la vid en una de las expresiones culturales más apreciadas del país: el vino uruguayo.
La fecha conmemora la fundación de la Asociación de Enólogos del Uruguay, creada el 26 de octubre de 1964, marcando un hito en la profesionalización y el reconocimiento de la enología a nivel nacional.
La historia detrás de la celebración
El enólogo es mucho más que el encargado de producir vino. Es un profesional que combina ciencia, técnica y sensibilidad para interpretar cada cosecha, cada terruño y cada cepa. En Uruguay, la figura del enólogo ha sido clave para consolidar la calidad y la identidad del vino uruguayo, reconocido internacionalmente por su elegancia y equilibrio.
La fundación de la Asociación de Enólogos del Uruguay en 1964 significó el inicio de una etapa de cooperación, capacitación y desarrollo del sector. Desde entonces, cada 26 de octubre se rinde homenaje a estos profesionales que, con su conocimiento y dedicación, contribuyen al prestigio de la vitivinicultura nacional.
El enólogo uruguayo y su aporte al mundo del vino
Uruguay cuenta con una creciente comunidad de enólogos que trabajan en bodegas de distintas regiones del país —Canelones, Maldonado, Colonia y Rivera, entre otras—. Ellos son los responsables de perfeccionar las técnicas de vinificación, impulsar nuevas cepas y mantener los estándares de calidad que caracterizan al vino uruguayo, en especial su cepa insignia: el Tannat.
Gracias a su trabajo constante, el vino uruguayo ha ganado terreno en mercados internacionales, destacándose en ferias, concursos y catas de prestigio. Muchos de estos logros son el resultado directo del esfuerzo conjunto entre viticultores, bodegueros y enólogos.
Una jornada de reconocimiento y brindis
Cada año, bodegas, instituciones y asociaciones del sector organizan actividades especiales, encuentros y degustaciones para celebrar el Día del Enólogo. Más allá de los eventos, la fecha invita a reflexionar sobre la importancia de la formación técnica y la pasión que exige esta profesión.
Brindar por los enólogos uruguayos es reconocer el arte y la ciencia detrás de cada copa de vino que se produce en el país.

