Marcel Lhermitte lanzó el Libro “La Campaña del Plebiscito de 1980. La victoria contra el miedo”

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“Siempre se puede vencer en la adversidad”

Hace 40 años, se realizó en nuestro país un plebiscito para la aprobación de una nueva Constitución de la República, elaborada por el régimen dictatorial cívico militar vigente desde 1973, que buscaba legitimarse. Pero contra todo pronóstico, el pueblo uruguayo rechazó la reforma, lo que le restó legitimación a dicho régimen y luego desencadenó en el proceso de apertura democrática. Para conocer más sobre este suceso de nuestra historia reciente, CÓDIGONEWS mantuvo una interesante charla con el Licenciado en Comunicación y Magíster en Comunicación política Marcel Lhermitte quien, el 23 de noviembre pasado, lanzó el libro “La Campaña del Plebiscito de 1980. La victoria contra el miedo”, donde ahonda en los hechos, a través de los testimonios de protagonistas de la época, con una investigación bibliográfica y periodística exhaustiva.

Por Silvana Brustia Caperchione

En “La Campaña del Plebiscito de 1980. La victoria contra el miedo”, bajo el sello de Ediciones Túnel, el autor, -desde la mirada de la comunicación política y las campañas electorales-, analiza el triunfo del No, en el plebiscito del 30 de noviembre de 1980, un resultado inesperado por los militares y sus colaboradores civiles. Además muestra cómo fue la política del Uruguay de la dictadura, e investiga cómo la sociedad uruguaya y sus fuerzas democráticas armaron la resistencia en la clandestinidad. Por un lado, a través de los partidos, los militantes trabajadores y las asociaciones de estudiantes universitarios, pese a la amenaza de represión. Y por otro lado, una resistencia individual, que estuvo en ciertos espacios culturales y hasta en las misas.

La publicación se inicia con un prólogo a cargo de Rafael Piñeiro, se divide en 13 capítulos, donde el autor nos ubica primeramente en ese histórico 27 de junio de 1973, cuando comienza formalmente la dictadura. Nos pinta el clima social de la época, da a conocer la comunicación del gobierno durante la dictadura uruguaya. Nos explica cómo fue la campaña del Sí y del No, el miedo como estrategia, y el rol fundamental del debate televisivo en canal 4, de los medios de comunicación, de los trabajadores y estudiantes, de la iglesia, las encuestas y el resultado final.  

A continuación la entrevista con Lhermitte…

¿Qué te motivó a escribir este libro?

-El libro está escrito desde la comunicación política, desde la gestión de campañas electorales que es el área en la que trabajo. Lo primero que me llamó la atención fueron las elecciones en dictadura y el triunfo del No.

Si miras el contexto histórico durante 1980, toda América Latina estaba en dictadura militar, o en el caso uruguayo cívico militar, por lo cual era muy difícil que pudiera triunfar una opción que fuera democrática. A eso se le suma que el 11 de septiembre de ese año, existió un plebiscito en Chile, de similares características al de Uruguay, donde gana el Sí, y se aprueba la constitución pinochetista (opción dictatorial).

Para explicar el triunfo del No, analicé diferentes elementos, partiendo de la interrogante de qué es lo que se necesita para tener una campaña electoral exitosa. En primer lugar, se requiere de una planificación estratégica, que la campaña del Sí tenía, pero en la campaña del No, era imposible, ya que no se podía armar un comando político, ni se podía organizar reuniones que dijeran vamos a ir por este rumbo. Por otro lado, se requiere que haya buenos candidatos o actores políticos que sean buenos voceros, pero en la campaña del No, era inviable, porque los actores políticos que estaban validados por la ciudadanía, estaban presos, exiliados, proscritos y en el caso de Héctor Gutiérrez Ruíz y Zelmar Michelini habían sido asesinados. Por lo cual, tampoco había voceros calificados. Tuvieron que surgir nuevos voceros, como fue el caso de Enrique Tarigo del Partido Colorado, o de Fernando Oliú en el Partido Nacional. Fue allí donde empecé a trabajar en la investigación, para tratar de descubrir cómo, pese a todos estos elementos absolutamente en contra al triunfo, igual termina ganando la opción del No.

¿Cómo fue esa investigación? ¿Cuánto tiempo te llevó y a qué fuentes recurriste?

-Fueron dos años de trabajo en la Hemeroteca del Palacio Legislativo (que cuenta con aproximadamente 700.000 diarios y semanarios, y 150.000 revistas, generales y jurídicas, desde 1835 hasta la actualidad), en la propia biblioteca del Palacio y en dos bibliotecas catalanas en la localidad de Sitges (Barcelona, España).

También hablé con varios protagonistas de la época, entrevisté a militantes del partido Nacional, Colorado, y con distintos sectores fuertes del Frente Amplio en ese momento (el Partido Comunista, el Partido Socialista y del Partido Demócrata Cristiano).

Por otro lado, entrevisté a gente que estaba en el exterior, como por ej., a Juan Raúl Ferreira que desde el exterior, hacía campaña para que la gente vote el No, junto a un colectivo de exiliados que se llamaba Convergencia. Ese colectivo estaba encabezado por Wilson Ferreira, quien mandó a Uruguay, un cassette apoyando el voto del No, en forma clandestina , a Diego Abal Oliú, titular de Sondor, y militante del Partido Nacional. Una vez que lo recibe, realiza gran variedad de copias que se distribuyeron a militantes y se escucharon en diferentes partes del país. Otros militantes lo desgraban y tipean. Luego, los que trabajaban en oficinas públicas lo fotocopiaban y se lo entregaban a aquellos que se sabía eran afines a la democracia y podían llevar el mensaje del No a otros ciudadanos. Ese fue uno de los métodos que se utilizó para hacer campaña clandestina.

¿Qué papel juegan los medios de comunicación?

-Todos los medios de comunicación estaban a favor del Sí, si vos tenías un medio de comunicación que estaba con el No, seguramente te lo cerraban. De todas maneras existieron algunas excepciones que lograron burlar esa regla. El diario “El Día” por ej., estaba a favor del Sí, pero tenía un suplemento que salía los días sábados llamado “La Semana”, el cual apoyaba el No. Desde ahí hacían llegar el mensaje demócrata. Después estaba el semanario “Opinar”, fundado por Enrique Tarigo, justamente para el plebiscito del No, a través del cual se hacía llegar la voz demócrata a la ciudadanía. Y por otra parte, estaba “La Plaza”, una especie de revista muy artesanal de Las Piedras, Canelones que sacaba Felisberto Carámbula, -el padre de Marcos y Gonzalo Carámbula-, un hombre que era batllista, con hijos comunistas. Si bien, desde el régimen sabían de su existencia, no se le prestaba demasiada atención, porque era un medio “muy chico”, pero que llegó a todos lados. Esto ocurre, porque los militantes la fotocopiaban y la mandaban a distintos puntos del país.

¿Cuál fue el rol de la Iglesia?

-Es importante destacar el rol de los militantes tanto políticos como sociales. Los militantes políticos tenían un peso importante porque se movían, hacían campaña clandestina, repartían volantes, lo que fuera. Pero estaban los militantes sociales, por ejemplo los integrantes de la Iglesia que tuvieron un peso muy fuerte. Entre estos, estaba el sacerdote Carlos Partelli, el sacerdote “Perico” Pérez Aguirre, quien escribía en la Revista La Plaza dando argumentos para votar al No.

¿Y de los estudiantes?

-La FEUU estaba clandestina, pero los estudiantes encontraron las mil y unas formas de hacer llegar el mensaje del No a la ciudadanía, creando cooperativas de apuntes, o las murgas estudiantiles, que cantaban en cumpleaños. Además en campeonatos de fútbol, donde, antes del comienzo y en los entretiempos pasaban información del No. El ingenio fue fundamental.

¿Qué papel tienen los trabajadores?

-La CNT (Convención Nacional de Trabajadores) estaba clandestina también, pero los trabajadores organizados encontraban la manera de hacer llegar el mensaje del No. El SUNCA y AEBU también desempeñaron un papel clave en hacer llegar el mensaje.

¿Cuál fue la importancia del debate televisivo?

-Otro de los elementos fundamentales para entender el triunfo del No, es el debate televisivo en Canal 4, que es el que todo el mundo recuerda. Aparentemente existieron dos debates más en Canal 12, pero cuando comencé la investigación, hablé con Antonio Pipo,-uno de los responsables del informativo en esa etapa-, y no lo recordaba. Por lo tanto, lo que creo que existió fue una presentación, en donde se pudieron expresar ideas de las dos posturas.

De todas maneras, el debate del Canal 4 es posiblemente el principal hito de la campaña electoral de 1980. Carlos Giacosa y Asadur Vaneskaian fueron los moderadores. El Sí fue defendido por el coronel Enrique Bolentini y el abogado Enrique Viana, mientras que por el No argumentaron el nacionalista Eduardo Pons Etcheverry y el colorado Enrique Tarigo. Durante el debate, no se hablo prácticamente del proyecto constitucional. Los encargados de defender el Sí, lo que hacían era promover el miedo por un lado, por ej., si ustedes no votan por el Sí, va a volver el Terrorismo de Estado, va a vencer el Marxismo. Presentaban al Comunismo como cuco. Por otro lado, hablaban de las obras de infraestructura que se habían realizado en la dictadura como la Represa de Salto Grande. Y en cuanto a los que defendían el No, creo que la gente tomó en cuenta el hecho de que se animaron a sentarse a debatir con dos personas del régimen, y que le dijeran en la cara, muchas cosas que todos o que muchos les querían decir, en un momento en que las libertades estaban vigiladas y la integridad física corría riesgos todo el tiempo.

¿El debate rompió el miedo?

-No sé, porque el día de las elecciones había gente que tenía mucho miedo de votar. Incluso hay historias que son riquísimas, por ej., hay gente que fue a votar con guantes porque tenía miedo que sus huellas digitales quedaran en el voto y pudieran darse cuenta que votaban el No. Gente que creía que cuando ponía el voto dentro de la urna, había una especie de sensor que iba a leer la opción que elegía y luego lo podían ir a buscar a la casa. El miedo estaba.

¿Qué rol jugaron las encuestas?

-En 1980, la encuestadora que estaba en América Latina era Galup, la cual realizó dos encuestas. En ambas, daba como resultado que ganaba el Sí ampliamente, de ahí la seguridad de los integrantes del régimen de que iban a ganar el plebiscito. Y en cuanto a la posibilidad de que dichos resultados fueran fraguados, la gente que entrevisté, me comentó que dichas encuestas eran puerta a puerta. Y cuando te preguntaban que ibas a votar, en tu propia casa, estaba bravo decir: yo voy a votar que No. Mucha gente posiblemente haya dicho que votaba el Sí, por el miedo imperante.

¿A cuáles conclusiones llegas?

-Investigué para tratar de entender cómo habían funcionado unas elecciones en un contexto totalitario y por qué se había dado ese triunfo. Ahí hay algunas conclusiones que son súper interesantes a las que llego yo, la gente que lea el libro llegará a sus propias conclusiones. Puede compartirlas o no necesariamente.

Lo que creo que termina definiendo fuertemente el voto por el No, es el ADN político partidario que tienen los uruguayos. Si bien no creo en el “uruguayismo”, en eso de que nosotros seamos diferentes a los demás países o a ciudadanos de otras latitudes, sucede que tanto el Partido Colorado, como el Nacional datan del año 1834, de los partidos más viejos del mundo, lo cual marca un peso tradicional muy importante en los ciudadanos.

Por otro lado, el Frente Amplio se funda el 5 de febrero de 1971 y prácticamente ya en el 1973 está ilegalizado. Pero, con solo 2 años de vida, igual termina funcionando en la ilegalidad, en el exterior y con militantes dentro del Uruguay que estaban evidentemente proscriptos, pero que hacían llegar su mensaje. Por lo tanto, el peso político partidario para el uruguayo es muy importante.

En 1980, tenías el Frente Amplio que decía que había que votar por el No. El Partido Colorado, menos el Pachequismo y algunos sectores menores, también decían que habían que votar el No. Y la gran mayoría del partido Nacional también apoyaba el No, salvo gran parte del Herrerismo y otros sectores que eran minoritarios. Ahí se ve entonces el peso del activismo político del Uruguay. Y por otra parte, los trabajadores organizados y los militantes políticos y sociales fueron fundamentales.

¿Cuál es el mensaje que deja este episodio de nuestra historia?

“La gran enseñanza que deja, es que siempre se puede vencer en la adversidad. Estos héroes anónimos que trabajaron por un sueño colectivo, -porque acá nadie estaba militando para un rédito personal-, triunfaron pese a que desde la campaña del Sí, continuamente se les inculcaba miedo y más miedo”

Sobre el autor

Marcel Lhermitte es consultor en comunicación política y campañas electorales. Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UDELAR) y Magíster en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales (Universidad Católica del Uruguay – Instituto Ortega y Gasset de España).

Al ingresar a cursar la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, le interesaba el periodismo más que nada cultural, pero de los primeros trabajos que consiguió fue en el mensuario “Cuadernos de Marcha”. Al respecto nos comenta: “Allí se escribía de política, y si bien pedía escribir sobre cultura, siempre me mandaban a escribir política. Después pasé por otros medios: ‘Últimas Noticias’, la radio ‘AM Libre’, el canal de ‘TV Libre’, el semanario ‘Voces’ y la revista ‘Túnel’, entre otros hasta que recalé en ‘La República’. Pensé que quizás allí tendría alguna posibilidad con la cultura, pero apenas entré me enviaron a la Sección Política. Luego me ascendieron a Subjefe de política. A mi salida de ‘La República’, durante el primer gobierno del Frente Amplio me convocó Jorge Bruni, ex Ministro del Interior para encargarme de la UNICOM (Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior). Así empecé a trabajar en el Área de comunicación política y me fui quedando”.

En dicha área (Comunicación política) ha asesorado a candidatos y colectivos progresistas en Uruguay, y trabajó casi una década para el MPP. Hoy asesora a grupos progresistas de América Latina (Chile, República Dominicana, etc.), Francia y España. Sobre su rol como periodista expresa: “Si bien, actualmente me desempeño como periodista en ‘Voces’ (Uruguay), en ‘Post Antillano’ (Puerto Rico), en ‘Siglo’ (Guatemala), en “El Hurón” (España), y en ‘Nuestra República’ (Francia); es algo que mantengo, pero no es algo que no pueda dejar. Hoy estoy prácticamente dedicado a la comunicación política”.

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Asesor en Comunicación

Hablando de su labor como Asesor en Comunicación política, Lhermitte acaba de regresar de República Dominicana, donde trabajó en la campaña política de Faride Raful, quien obtuvo el cargo de senadora del PRM (Partido Revolucionario Moderno). Sobre este hecho nos cuenta: “Tuve la suerte de poder participar en una campaña de oposición al PLD y poder alcanzar la victoria. Por primera vez en su historia el PRM consigue la presidencia de la República con Luis Abinader, y por primera vez también se consigue el senado del Distrito Nacional que es Santo Domingo”.

Ante nuestra interrogante de cómo se logra, nos respondió: “Tenés que tener la humildad de ir a tratar de aprender, si bien te contratan para que vayas y que alcances los objetivos, -que no necesariamente implica salir primero-, porque muchas veces te convocan para posicionar a alguien, o para conseguir determinada visualización de un candidato, o lo que sea.

Uno llega a un contexto en un país que no conoce, solo tenés conocimientos de haber leído y estudiado, pero una cosa es haber estudiado y otra es estar y vivir ahí. Cuando llegó, me instaló en el lugar, hablo poco y escucho todo. Sí dialogo mucho con el candidato con el que trabajo, con su entorno y con la gente menos politizada, desde el taxista hasta con el mozo del bar, ya que ellos te van a contar situaciones que nunca te va a relatar tu candidato o el partido político con el que estás trabajando. Luego voy trabajando una planificación estratégica, sabiendo que los que tienen la respuesta son ellos. Lo que uno tiene que hacer es ayudarlos a que encuentren esa respuesta. Uno es un canalizador para que su mensaje político llegue de la mejor forma a la ciudadanía y obtenga el rédito electoral”.

En las últimas elecciones en nuestro país, se dió el triunfo de Lacalle Pou perteneciente al Partido Nacional, luego de tres gobiernos consecutivos del Frente Amplio. ¿Cómo lo explicas?

-Son múltiples factores. Por un lado hubo desgaste de gobierno. Y creo además, que hubo un problema de relato de gobierno, ya que todos los gobiernos lo generan. Durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez, el relato fue el poner a andar al país luego de la crisis, y se ve por ej.: con la creación del Mides. El segundo gobierno del Frente Amplio, el de Pepe, es el que le da los derechos a los uruguayos, y te cuenta el relato desde la legalización de la marihuana, matrimonio igualitario, aborto, leyes laborales, la ley de la responsabilidad empresarial. Hay múltiples leyes e iniciativas que terminan constituyendo un relato de derechos. El último gobierno no hay un relato claro. Se pierde el hilo y eso pesa en una elección. Después la planificación estratégica de la campaña me dejó la sensación que pudo ser mejor.

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