Jorge Larrañaga sufrió una durísima derrota que no pudo disimular. Mientras Luis Lacalle Pou festejaba en el escenario al final de la noche.

Sartori y Larrañaga llegaron a los pocos minutos, pero con actitudes diferentes. El primero se detuvo a conversar con los medios, fue el único de todos los dirigentes blancos que lo hizo, y Larrañaga entró por el costado, casi sin ser visto. Los dos recorrieron el vallado que iba desde la esquina hasta la entrada a la sede del partido. Una señora abrazo a Larrañaga le dijo que lo amaba y le pidió que por favor no se cayera. Larrañaga la escuchó emocionado, su ojos brillaban. Después cruzó la Plaza Matriz abrazado de su gente, mientras en el escenario todavía seguían los festejos de su partido.

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