Con 38 años de trayectoria médica y más de 25 dedicados a la cirugía bariátrica y metabólica, el Dr. Daniel Caiña es uno de los referentes argentinos en el tratamiento integral de la obesidad. Director General de Hospitales del sistema de salud de Malvinas Argentinas, jefe de Cirugía General, jefe del Departamento de Cirugía Bariátrica y Metabólica y director de la carrera de especialistas en cirugía, ha dedicado gran parte de su carrera a combatir una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.
En diálogo con LIKE GROUP, analiza la evolución de los tratamientos, los desafíos actuales frente al crecimiento de la obesidad y la importancia de un abordaje multidisciplinario para lograr resultados sostenibles.
Una vocación que nació en la infancia
La medicina formó parte de la vida de Daniel Caiña mucho antes de ingresar a la universidad. Según recuerda, su madre solía contar que desde pequeño pasaba horas jugando a ser médico. Entre todas las especialidades, la cirugía era la que más despertaba su interés.
“Siempre tuve una gran vinculación con la medicina. Era algo que me apasionaba desde niño”, recuerda.
A diferencia de otros profesionales, no tuvo familiares médicos que influyeran en su decisión. La elección nació de una vocación genuina que con el tiempo se transformó en una carrera de casi cuatro décadas.
—¿Siempre imaginó que sería cirujano?
—Sí, por supuesto. Era lo que más me apasionaba. La cirugía fue siempre mi objetivo.
Con el paso de los años encontró en la cirugía bariátrica y metabólica una especialidad que le permitió combinar técnica, innovación y un fuerte impacto en la vida de los pacientes.
“Me apasionó porque descubrí que podía generar cambios profundos en la calidad de vida de las personas”.
La obesidad: una enfermedad compleja
Cuando Caiña comenzó a trabajar en esta área, la obesidad todavía no ocupaba el lugar que tiene hoy dentro de la agenda sanitaria. Sin embargo, los avances científicos permitieron comprender que se trata de una enfermedad mucho más compleja de lo que durante años se creyó.
“La obesidad es una enfermedad crónica, recidivante y multifactorial. Considerarla únicamente una cuestión estética es un error”.
El especialista explica que intervienen factores genéticos, metabólicos, hormonales, ambientales, psicológicos y sociales que alteran los mecanismos de regulación del peso corporal.
Por eso insiste en que ningún tratamiento aislado resulta suficiente.
“No puede ser abordada solamente por un cirujano. Requiere un equipo multidisciplinario integrado por nutricionistas, psicólogos, clínicos, profesores de educación física y otros especialistas”.
Más allá del exceso de peso, la obesidad incrementa significativamente el riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos respiratorios, problemas osteoarticulares e incluso algunos tipos de cáncer.
Una problemática que sigue creciendo
La magnitud del problema preocupa al especialista.
“Hoy más de la mitad de la población presenta sobrepeso y cerca del 30% tiene obesidad. La tendencia continúa creciendo y eso representa un enorme desafío para los sistemas de salud”.
Según explica, el aumento sostenido de casos refleja una problemática global que requiere políticas de prevención, educación y acceso a tratamientos eficaces.
La evolución de los tratamientos
Durante las últimas décadas, el tratamiento de la obesidad experimentó una transformación significativa.
“Pasamos de estrategias centradas casi exclusivamente en dietas con resultados limitados a procedimientos quirúrgicos capaces de generar una mejoría sustancial tanto en el peso como en enfermedades asociadas”.
Actualmente, las técnicas más utilizadas son la manga gástrica y el bypass gástrico.
“La manga gástrica es la cirugía más realizada en el mundo. La elección del procedimiento depende de múltiples factores, entre ellos el índice de masa corporal y las patologías asociadas”.
Además, los nuevos tratamientos farmacológicos han ampliado las alternativas terapéuticas, aunque el especialista señala que aún se necesitan más estudios para evaluar plenamente sus resultados a largo plazo.
¿Quiénes pueden acceder a una cirugía bariátrica?
Antes de indicar una intervención, cada paciente atraviesa un proceso de evaluación integral.
“Realizamos consultas con nutricionistas, clínicos, psicólogos y profesores de educación física. También se solicitan estudios diagnósticos que permiten determinar si la cirugía es la mejor opción”.
Los candidatos suelen ser personas con obesidad severa o pacientes que presentan enfermedades asociadas, como diabetes, hipertensión o trastornos metabólicos, que no han logrado controlar adecuadamente mediante otros tratamientos.
Tecnología al servicio de la salud
La evolución tecnológica también modificó profundamente la práctica quirúrgica.
“Comenzamos realizando cirugías abiertas, luego incorporamos la laparoscopía y actualmente avanzamos hacia la cirugía robótica”.
En cuanto a la seguridad de los procedimientos, Caiña destaca que las tasas de complicaciones son bajas.
“La tasa de complicaciones ronda entre el 1% y el 1,5%, mientras que la mortalidad se ubica entre el 0,1% y el 0,5%”.
Los mitos que aún persisten
A lo largo de los años, el especialista detectó algunas creencias erróneas que se repiten entre los pacientes.
La primera es pensar que la cirugía produce resultados automáticos.
“Muchos creen que operarse es suficiente. En realidad, la cirugía es una herramienta muy eficaz, pero no reemplaza el compromiso del paciente”.
Otro temor frecuente está relacionado con la flacidez posterior al descenso de peso.
“Eso dependerá de múltiples factores, entre ellos la cantidad de kilos perdidos y la elasticidad de la piel. Actualmente existen procedimientos reconstructivos que permiten corregir esos problemas”.
Para Caiña, el concepto más importante es comprender que la cirugía bariátrica no constituye una solución mágica.
“El éxito a largo plazo depende de un cambio sostenido de hábitos, del seguimiento profesional y del compromiso del paciente con su propia salud”.
El valor del trabajo en equipo
Más allá del procedimiento quirúrgico, Caiña considera que el acompañamiento profesional es uno de los pilares fundamentales del tratamiento.
“El apoyo psicológico, nutricional y clínico resulta indispensable para sostener los resultados en el tiempo”.
Según explica, además del descenso de peso, muchos pacientes experimentan mejoras significativas en su autoestima, su movilidad y enfermedades asociadas como la diabetes.
Formar a quienes vienen detrás
Además de su actividad asistencial y de gestión, Caiña dedica una parte importante de su tiempo a la formación de nuevos profesionales.
Actualmente dirige la carrera de especialistas en cirugía y cirugía bariátrica, una tarea que considera tan desafiante como gratificante.
“Ya hemos formado más de 146 cirujanos y cerca de 10 cirujanos bariátricos que hoy trabajan en distintos puntos del país y también en el exterior”.
Después de casi cuatro décadas de profesión, continúa enfocado en una especialidad que combina ciencia, tecnología y trabajo interdisciplinario para enfrentar una de las enfermedades que más ha crecido durante las últimas décadas y que representa uno de los grandes desafíos sanitarios del siglo XXI.

